Desde el inicio del evento, el espacio se transformó en un universo visual cuidado al detalle. La decoración, inspirada en un jardín onírico y lleno de color, convirtió La Gran Sala en un escenario envolvente donde la iluminación, los elementos naturales y las performances crearon una atmósfera única. El público pudo disfrutar de diferentes intervenciones artísticas y momentos escénicos que acompañaron el ritmo de una noche diseñada para vivirla con todos los sentidos.
La música fue una de las grandes protagonistas de la velada. Sobre el escenario actuaron Inazio y Hermanos Martínez, que conectaron con el público en dos directos cargados de energía y cercanía. La fiesta continuó con las sesiones de Barce y Juan Valiente, encargados de mantener el ambiente hasta bien entrada la madrugada.

































